miércoles 4 de enero de 2012

El juego de espejos de Edith Grossman: un comentario crítico sobre sus visitas más recientes a New York University

Regresar al alma máter con los papeles invertidos, es decir, ya no como estudiante de posgrado sino como conferenciante y renombrada traductora resume los propósitos, así como el trasfondo de las visitas de Edith Grossman a New York University durante el pasado semestre. Los estudiantes del Taller de Traducción del Departamento de Español y Portugués tuvimos el doble privilegio de escuchar la presentación de Grossman en el King Juan Carlos Center (KJCC), mas tener un ‘encuentro cercano’ con la traductora en un aula de nuestro Departamento. Ambas actividades fueron celebradas para el mes de octubre y ofrecidas en inglés. En este artículo se comentará primero el evento en el KJCC y luego el ‘encuentro cercano’.
            Durante las visitas de Edith fue fácil notar la manera en que su rostro se iluminaba cuando ésta ahondaba sobre su gran pasión: el arte de la traducción. De hecho, ella se ha forjado una carrera brillante haciendo lo que más le gusta; no es menuda hazaña traducir textos como Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra, Beatus Ille de Antonio Muñoz Molina, Abril Rojo de Santiago Roncagliolo, o como su más reciente traducción publicada, Soledades de Luis de Góngora, con resultados excelentes. Por sus traducciones Grossman ha recibido premios del Queen Sofia Spanish Institute (2010), del American Academy of Arts and Letters (2008), la Ralph Manheim Medal for Translation otorgada por el PEN (2006), entre otros.
            La presentación efectuada el 13 de octubre en el KJCC giró en torno a la ya mencionada Soledades (titulada The Solitudes¹, para la versión de Grossman), así como al proceso de llevar al inglés una obra literaria escrita en español; dos lenguas tan disímiles. Como preámbulo, el estudiante doctoral Paulo de Souza, experto en Góngora, introdujo eficazmente el estilo, tendencias y datos biográficos del poeta, mas abundó sobre el periodo histórico en que vivió el mismo. Sin embargo, en su intervención, de Souza no exploró aspectos de la traducción de Soledades ni de la labor de Grossman durante los pasados años, lo que confundió al público.
            Por su parte, Grossman inició su conferencia refiriéndose a la invención de un ‘inglés gongoriano’, es decir, el transferir al inglés los signos del lenguaje gongoriano y trabajarlos hasta dar con la forma que más le beneficie a la traducción; hacerla fluir. Igualmente ella nos aconsejó excelentemente, a los lectores y traductores entre el público, a que definamos los estándares de percepción que usualmente le otorgamos a una palabra. Debemos considerar el reto adicional que encaró la traductora al trabajar con un texto escrito en un castellano de principios del siglo XVII (de 1613 a 1618) y compuesto de versos endecasílabos y heptasílabos. Acerca de Soledades, Edith dijo que ésta es “una épica del día a día en una poesía ‘cotidiana’ que trata de cosas, también cotidianas, que pasamos por alto”. Para ella, las Soledades hacen sentido: los poemas representan soledades en el sentido literal del término y la forma del lenguaje de los mismos aparta esta obra de las demás producidas en el mismo periodo histórico. Cabe señalar que Dámaso Alonso publicó una edición crítica del libro en cuestión en el 1927, volumen que la traductora utilizó como referencia.
Al explicar porqué decidió traducir Soledades, que según Grossman probablemente contiene dos de los poemas más difíciles que se han escrito, ella mencionó que durante sus años como estudiante de la Universidad de California en Berkley, solía reunirse con una amiga para traducir estos poemas con tal de entenderlos y profundizar en ellos. Este proceso fue como una revelación para Edith: nació su fascinación por las Soledades y descubrió lo que más tarde sería su oficio. Décadas después, en el 2009, Grossman obtendría la beca Guggenheim para traducir la obra.
¿Por qué Edith Grossman considera que las Soledades es un libro moderno? Para ella, dicho texto es la definición de la poética moderna y su complejidad. Góngora tomó todos los clichés de la época y los despojó de su sentimentalismo; de esta forma, el poeta escribió sobre escribir: poesía sobre poesía. ¿Qué más contemporáneo que esto? Las Soledades es un himno a la naturaleza –el autor lo escribió en el campo–. Esta obra es la cumbre poética de Luis de Góngora y a pesar de que la misma fue fuertemente atacada en su época los parnasianos, los simbolistas franceses y la Generación del ’27 luego se ocuparon de reivindicarla.
Edith considera que el ritmo es el corazón de la poesía; al traducir, ella hace lo posible por crear un reflejo del ritmo o experiencia de lectura similar a la del texto original. Entre la métrica española y la inglesa hay diferencias: en la española se cuentan las sílabas, en la inglesa las tensión silábica (o la falta de la misma) en una secuencia de pies. Para The Solitudes, la traductora hizo lo posible por incluir 7 y 11 sílabas en cada verso que las contenía en la versión original; sin embargo, no pudo incluir todas las rimas. A esto, Edith añadió que “cuando tienes que renunciar a la rima, mas accidentalmente creas una, ¡préndete de ella!”.  Según la traductora, es más fácil rimar en español y en italiano que en inglés; el poeta William Butler Yeats logra unas muy buenas rimas, pero es difícil lograrlas en la lengua inglesa. “En cuanto a The Solitudes, puedes confiar en la métrica, pero no en la rima,” confesó Grossman, quien hace lo posible por trabajar en sus traducciones los 7 días de la semana, por varias horas.  
En vida, Góngora fue una suerte de poeta esquizofrénico. Parte de su obra es de un estándar renacentista: canciones, baladas, versos tradicionales. Inicialmente, por su talento se le apodó “El hombre de luz”, mas al escribir Las soledades empezó a ser llamado “El hombre de la oscuridad”. Lope de Vega y Francisco de Quevedo, ambos contemporáneos suyos, le odiaban. Esto último fue en lo único que pudieron coincidir Lope de Vega y Quevedo, ya que ambos se atacaban constantemente.
 ¿Por qué es tan difícil traducir las Soledades de Luis de Góngora? De acuerdo con la traductora, el poeta impuso la sintaxis latina en sus versos, además, los poemas son bastante simbólicos y metafóricos –las metáforas son complejísimas y están entrelazadas–. Para ella, la propuesta de estos poemas consiste en invitar a una experiencia o crearla; su intención es formar un reflejo del mundo natural que él crea en su texto. Con esto último, los asistentes pudimos ver claramente otro tipo de reflejo, la similitud entre la creación y la traducción literaria. Ambos ejercicios suponen un reto de traslado: el poeta tiene que traducir sus sentimientos, es decir, buscar una manera de expresar lo inefable en palabras y el traductor tiene que traducir más que palabras, también lo que experimenta al leer el poema original.
Como traductora profesional, la impresión que causó Grossman durante la conferencia fue una de asertividad, valentía y determinación férrea; ella se mostró segura de las decisiones que tomó para su traducción aunque le pesó sacrificar algunos elementos de Soledades, como la mentada rima. Para adentrarnos en estos poemas de Góngora, Grossman sugiere que leamos en conjunto las frases que aparecen entre guiones, ya que las mismas conforman narraciones perfectas. Cabe destacar que a lo largo de la conferencia la traductora se esforzó por expresarse clara y amenamente.
El ‘encuentro cercano’ con Edith, tuvo lugar el 24 de octubre. La actividad resultó ser un diálogo entre ella y nosotros –los estudiantes y la profesora Mariela Dreyfus–, a partir de lo que le preguntábamos. La primera premisa fue sobre la diferencia entre traducir prosa y poesía. Para Grossman, ambas cosas pueden tener muchas similitudes; ciertos trabajos de ficción tienen una densidad, ritmo e intensidad propios del género poético. Ella confesó que traducir Cien años de soledad requirió el mismo esmero que un poemario. “Al trabajar con poesía y ficción tienes que fijarte en el ritmo y la precisión en el escogido de cada palabra del texto original para luego trasladar ese cuidado a tu traducción,” aconsejó nuestra invitada. Hace algunos años, luego de que Grossman terminara de traducir Don Quijote, ella comenzó a trabajar con textos latinoamericanos también.
Al traducir, Edith prefiere no comparar sus traducciones con otras de la misma obra ni leer libros de otros traductores (e.g., versiones previas de Don Quijote en inglés). “Cuando traduces, te ves obligado a optar por un lenguaje que esté acorde con el de la versión original. Sólo hay una opción para cada caso, no varias para el mismo. En tu versión del texto, a veces las palabras se simplifican,” afirmó la traductora y estoy de acuerdo. Sin embargo, ella considera que es importantísimo no dejar que el lenguaje de sus traducciones sea pobre o fácil; al tomar decisiones sobre sus versiones, Edith prefiere “depender del oído más que del ojo”. Me parece que esto último es un gran consejo, no sólo para los traductores, también para escritores. La mejor forma de lograr un buen ritmo en un texto es escuchándolo. Ella abunda sobre estos asuntos en el capítulo titulado “Translating Poetry” de su libro Why Translation Matters², un volumen que leímos y discutimos en el Taller.
De las diferencias lingüísticas entre el español y el inglés, Edith Grossman resaltó que el orden de las palabras de una oración en castellano puede ser muy flexible, mientras que en el idioma inglés el significado de las palabras depende del orden de las mismas (e.g., sujeto–verbo–objeto). Grossman intenta compensar “la sintaxis perdida” en sus traducciones al balancearlas con la inclusión de un
vocabulario excéntrico, como germanismos fuertes, no con latinismos. Me agrada que  a la hora de llevar un texto al inglés, Edith prefiera empezar a traducir una obra desde el principio de ésta y seguir trabajándola hasta el final, ya que esto un reflejo de la experiencia del lector.
En sus publicaciones, Grossman casi nunca incluye notas al calce. “Pasas
tanto tiempo trabajando en un texto que terminas profundizando en él más que nadie, así logras un entendimiento sobre ese trabajo. Cuando traduces algo, te casas con ese texto, es por esto que tienes que amarlo,” Edith afirmó sonrientemente.
La única forma de conocer a esta traductora es a través de todo lo que ésta traduce –leyendo al otro autor y a ella–. En este juego de espejos recae la importancia de amar el texto que se lleva de una lengua a otra. Para finalizar nuestro ‘encuentro cercano’, Edith Grossman enumeró los pasos a seguir para publicar una traducción. Primero, es menester comunicarse con la persona que posee los derechos de autor de la obra, cualquier casa editora seria revisará esto. Segundo, si el autor traducido no es conocido, entonces es necesario escribir una página sobre quién es éste y por qué debe ser publicada la traducción. Tercero, conseguir a un abogado que revise el contrato de publicación; no aventurarse a esto solo. Edith recomienda comenzar por publicar traducciones en revistas, de esta forma los editores te conocerán. 
Grossman, que suele ser solitaria en su forma de trabajar, tan solitaria que no habla con el autor de la obra que traduce sino hasta que termina su versión, fue atenta con nosotros y se cercioró de entender a cabalidad cada una de nuestras preguntas antes de contestarlas. A mi parecer, la comunicación constante con el autor durante el proceso de traducción es muy importante. Necesito entrar en contacto con el autor no sólo para aclarar dudas acerca del escrito, sino también para enterarme de aspectos del proceso de escritura y concepción de la propuesta de la versión original, ya que traducir una obra literaria es, de cierta forma, crear otra que a su vez sea un reflejo de la anterior. Lo que más valoré, tanto de la presentación en el KJCC como del ‘encuentro cercano’, fue la determinación que observé en el carácter de Grossman, una testarudez imprescindible a la hora realizar los proyectos que ella ha completado. Sin duda, ella es un ejemplo a seguir para aquellos que deseamos dedicarnos a lo que nos apasiona y poder atisbar nuestro reflejo en ello.



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¹de Góngora, Luis. The Solitudes. New York: Penguin Books, 2011.
²Grossman, Edith. Why Translation Matters. New Haven: Yale University Press, 2010.